São Paulo. El Estado brasileño de Ceará, al nordeste del país, acaba de sufrir la mayor matanza de su historia reciente: un tiroteo en una discoteca de su capital, Fortaleza, ha matado al menos a 16 personas y ha herido a otras 14.

La policía no duda que se trata de una disputa territorial entre dos de los grandes grupos mafiosos que se reparten el tráfico de drogas en la zona y que el objetivo eran miembros del mayor de ellos, el Comando Vermelho (el Comando Rojo).

De los siete muertos identificados hay tres hombres y cuatro mujeres, dos de ellas menores de edad. Los heridos están todos estables: son cuatro adolescentes (uno tiene 12 años, otro 16 y hay otras dos chicas de 16) y dos adultos, una mujer y un hombre. Aún no ha habido ninguna detención.

En las grabaciones de las cámaras de seguridad del local se ve cómo los asesinos, supuestamente miembros del grupo Guardiões do Estado (Gaurdianes del Estado), salieron de tres coches, armados hasta los dientes poco antes de las 1.30 de la madrugada, hora local en Brasil (4.30 de la mañana, hora peninsular española, 10.30 de la noche en México).

Entraron en la discoteca Forró do Gago, en el barrio Cazajeiras, a las afueras de la ciudad, donde algunos miembros del Comando Vermelho estaba pasando la noche del viernes, y abrieron fuego. Uno de los muertos era un vendedor ambulante de perritos calientes bastante conocido por el barrio. Su único error fue pasar por ahí a la hora equivocada. Su hijo, que estaba con él, fue herido en la espalda: es el joven de 12 años.

Esta mañana, a pesar de la lluvia, las calles de alrededor aún estaban manchadas de sangre. Nadie pasaba por ahí. Los vecinos admitieron al periódico O Globo que tenían miedo de salir “hasta para comprar el pan”.

Un vecino que presenció el tiroteo calcula que debió durar unos 40 minutos: “Parecía una película. Les vi disparar a todo el que pasaba por la calle y uno de los tiros le dio la pared de mi casa. Y tras mucho disparar, aún salieron de la discoteca cantando una canción de un grupo de narcotraficantes y disparando al aire”.

No es la primera tragedia que últimamente azota a esta ciudad del empobrecido nordeste del país. Sus casi 2,4 millones de habitantes llevan viendo cómo la violencia no hace más que crecer en los últimos años, y de hecho la matanza de esta noche rompe el récord de la del 11 de noviembre de 2015, cuando se asesinó a unas 11 personas en menos de seis horas.

El gobernador, Camilo Santana, la achacado al mismo motivo que achaca todos los episodios violentos: conflictos entre grupos mafiosos que se disputan el territorio. “Es una situación criminal que ha sido organizada y planeada”, ha dicho. “Situaciones así ocurren en todo el mundo. Esta vez, nuestros servicios de inteligencia no consiguieron evitarlo”. Pero ha insistido que es una situación puntual.

Si Brasil está sufriendo un repunte en violencia, con más de 61.000 homicidios al año (siete personas por hora), Ceará es la capital de este fenómeno. En los últimos añose se ha convertido en el tercer Estado más violento del país, con unos 46 homicidios por cada cien mil habitantes, cuando la media del país está 29 por cada cien mil.

En este auge, también se ha convertido en el Estado en el que se asesina a más adolescentes, según un informe de Unicef publicado a finales de 2017. Fortaleza también lídera la lista de las ciudades con más muertes entre adolescentes. (elpais.es).

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