Vaya el topicazo por delante: ¡cómo cambia el fútbol en cuestión de segundos! Lo habremos visto infinidad de veces, pero lo que ha ocurrido simultáneamente esta noche en Kaliningrado en Saransk ha sido sencillamente tremendo.

En la ciudad prusiana —antigua Konigsberg—, España acababa empatando in extremis frente a Marruecos (2-2) gracias al gol de tacón de Iago Aspas en el tiempo de descuento: el árbitro Irmatov lo había anulado en primera instancia, pero luego acabaría por darle validez tras consultar con el VAR.

A la misma hora, Karim Ansarifard transformaba un penalti que permitía a la selección iraní igualar su partido ante Portugal (1-1), después de que Cristiano Ronaldo hubiera fallado otra pena máxima ante el marco defendido por Beiranvand.

Al final, empate a dos entre España y los norteafricanos. Un resultado que, unido a las tablas que también firmaron persas y lusos en el Mordovia Arena (1-1), deja el grupo B como estaba antes de empezar la jornada: los chicos de Fernando Hierro acaban primeros y se medirán a Rusia en octavos de final el próximo domingo (16:00 horas) en el Luzhniki de Moscú. Cristiano y compañía, por su parte, tendrán un día antes (20:00) un duro compromiso en Sochi ante la selección uruguaya de Luis Suárez, Cavani, Godín y Giménez.

Lo cierto es que España firmó un partido muy flojo esta noche ante Marruecos, que ya estaba eliminada del Mundial tras su derrota contra Portugal. Desdibujados e irreconocibles, los pupilos de Fernando Hierro están yendo de más a menos en el torneo.

Sólo dieron la cara en el debut ante Portugal y, después de su discreto partido ante Irán, esta noche la defensa hizo aguas ante un equipo magrebí excesivamente duro. Lo cierto es que la selección española bordeó el fracaso y de repente se encontró la primera posición. De rebote. Pero así son los mundiales. Esperemos que la película cambie frente a los anfitriones el próximo domingo.

Hierro sólo hizo un cambio en el once con respecto al que jugó el pasado miércoles frente a Irán, dando entrada a Thiago Alcántara en detrimento de Lucas Vázquez. No funcionó. No respondió el jugador del Bayern, pero menos aún Iniesta y Silva. Muy apagados en este Mundial el manchego y el canario.

Sólo Isco dio la de cal en la ofensiva española. Una vez más, el malagueño fue el mejor de los suyos. También estuvo muy mal España atrás: Ramos, nervioso, no se entendió con Iniesta en la acción del 0-1. Además, ya en la recta final, el sevillano vio cómo el malaguista En Nesyri le ganó la posición por alto a la salida de un córner para hacer el 1-2. Tampoco De Gea es que ayudara precisamente, dando muestras de evidente inseguridad en la portería.

Una vez más, España salió dormida al partido y Marruecos lo aprovechó para ponerse por delante en menos que canta un gallo. No se había llegado al cuarto de hora cuando Boutaib sacó petróleo de esa falta de entendimiento entre Ramos e Iniesta para llevarse el balón y plantarse solo ante De Gea, batiéndole por bajo.

Pero apareció Isco. Sólo cinco minutos después, el malagueño se asoció a la perfección con Iniesta —lo único potable que dejó el albaceteño esta noche sobre el césped del Estadio de Kaliningrado— para meterse hasta la cocina y batir a Munir con un fenomenal derechazo.

España volvía a creer, pero también hubo momentos para la zozobra. Como en un saque de banda ante el que los de Hierro se durmieron. De nuevo Boutaib solo ante De Gea, aunque esta vez el meta del Manchester United respondió, aguantando a la perfección en el mano a mano y evitando el gol. Primera parada del madrileño en este Mundial.

España acumulaba llegadas al área de Munir, que no ocasiones. Le faltaba mucha velocidad y, si sólo tienes a Isco como factor desequilibrante, mientras Iniesta, Silva, Thiago y compañía siguen sin aparecer, apaga y vámonos. Mención especial para Diego Costa.

No marcó en esta ocasión el delantero de Lagarto, que ya lleva tres goles en el Mundial, aunque se pegó en todo momento con los centrales marroquíes. El equipo norteafricano de Hervé Renard, por su parte, repartía estopa a diestro y siniestro con la permisividad del árbitro uzbeko Irmatov, que en más de una ocasión le perdonó la expulsión a un Nourredine Amrabat sencillamente desatado.

Fue precisamente el jugador del Leganés quien tuvo una magnífica ocasión a la vuelta de vestuarios con un trallazo desde fuera del área que repelió el larguero de la portería defendida por De Gea. España, como siempre, tenía la posesión, pero carecía de la profundidad y del desborde de antaño.

Hierro seguía sin mover el banquillo por entonces y los suyos gozaron de una fenomenal ocasión en la cabeza de Isco que un defensor marroquí sacó en la misma raya de gol.

Por fin se decidió a hacer cambios el técnico malagueño, dando entrada a Marco Asensio, Iago Aspas y Rodrigo. Marruecos, sin haber hecho absolutamente nada, volvió a desnudar a la defensa española con un gran gol de cabeza de En Nesyri: el delantero del Málaga le ganó la partida en el salto a un endeble Ramos y conectó un fenomenal testarazo para batir a De Gea, que tuvo que limitarse a ver cómo la pelota entraba en su portería.

Tocó España a rebato y, después de un cabezazo forzado de Asensio, el empate llegaría en el descuento con el tanto de espuela de Aspas. En primera instancia no subió al marcador, pero Irmatov decidió consultar el VAR tras las protestas españolas. Efectivamente, el crack de Moaña estaba en posición legal y el videoarbitraje acabaría haciendo justicia.

A la misma hora, Irán empataba de penalti ante Portugal y, con esos dos resultados en el cierre del grupo B, la primera posición acabaría siendo para España. Rusia espera el domingo. Ya pueden mejorar los pupilos de Hierro, porque sino podría oler a eliminación…. (Guillermo Domínguez/libertaddigital.com).

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