Santo Domingo. Estas tres monjitas, con ocurrencias, cantos y danzares, logran a partir de los elementos del espectáculo cabaret, con Las alegres reverendas, que el público disfrute de casi dos horas de carcajadas continuas, en ambiente de club nocturno.

El montaje, apela a los recursos del vaudeville ligero aplatanado, para jugar con la transformación existencial y laboral de las tres monjas.

La clave del éxito del show es la suma del ritmo en los parlamentos Mota, Rodríguez y Hatton, la base de una idea argumental que define una comedia de situaciones y confusiones de roles, el uso de lenguaje y el gesto de arraigo popular.

Adaptado a las condiciones de un club, Las alegres reverendas se conforman como opción atractiva para quienes, hastiados por la cotidianidad, la circularidad de los elementos citadinos que nos hacen sentir que estamos atrapados en una ciudad tomada por la delincuencia y el faltar ciudadano en el tránsito, necesitan un buen escape.

La fuerza impactante del evento escénico es el humor y el choque que se produce con su transformación, para nada que ver ni comparar con el teatro de concepto intelectual que ha estado tomando lugar en ese año. La producción es de divertimento comercial y en ese sentido logra su objetivo.

Las tres actrices, cuando entran en contacto con el público, tienen la habilidad para improvisar, logrando acercamiento atrevidos y movimiento y pronunciamientos sutiles y abiertamente sugerentes.

Sinopsis: Tres monjitas ubican la apertura de un cabaret para obtener fondos en favor de las tribus marginadas de África y, al bregar con los elementos del cabaret, puede que modifiquen sus estilos espirituales de vida.

Los créditos
Género: Comedia
Asistente dirección: Rosin Canahuate
Talentos: Niurka Mota, Geannina Rodríguez y Karla Hatton.
Dirección: Niurka Mota
Producción: José Antonio Aybar y Miguelina Terrero
Libreto: Adaptación libre. (José Rafael Sosa).

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