Paris. Francia. Al entrar al despacho del embajador dominicano ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo primero que atrae al visitante es la espectacular vista de la ciudad de París y su torre Eiffel a través de los cristales que la rodean.

El embajador José Antonio Rodríguez nos recibe con la sonrisa y el abrazo efusivo de siempre, en una oficina en el que se respira dominicanidad.

Un café dominicano y un croissant, mezcla de dos culturas culinarias, dan gusto al paladar en medio de una conversación donde los proyectos brotan como una fábrica de ideas en la que no hay tiempo para el descanso.

Con fajos de papeles en manos, en los que descansan propuestas y proyectos, miembros del eficiente equipo que lo acompaña entran y salen de su despacho ubicado en el piso 15 de la organización situada en el número 1 de la calle Miollis, en París.

“Este movimiento que ves se repite día tras día, porque lo único que nos hace competitivos es nuestra cultura y por ella trabajamos. Gracias a Dios estoy acompañado de un equipo espectacular”, destaca el embajador al lado de una Bandera Nacional que sobresale por su tamaño.

En la espaciosa oficina se siente el sello de un exitoso cantautor que ha sorprendido por los logros alcanzados para República Dominicana a través de importantes proyectos como la declaración del merengue y su baile como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En la decoración, un piano, una guitarra y un micrófono nos recuerdan que el arte y la diplomacia van de la mano. “Tengo muy claro que no es el cargo el que hace al hombre, sino al revés, por eso tú ves en mi espacio un piano, una guitarra, porque nunca podré decirle a la gente ‘no puedo’. Yo soy y seré, hasta mi muerte, un cantautor, alguien que hace canciones, eso es lo que yo soy y tengo una responsabilidad con la gente para la que escribo”, destaca el diplomático dominicano.

Sobre los proyectos en los que trabaja la delegación se encuentra el de la propuesta para declarar a la bachata como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

“Muchos tal vez solo vean que la bachata sea reconocida como lo fue el merengue y como lo han sido otras cosas nuestras, para llenarnos el ego, pero es bueno recordar que hay expresiones culturales en todo el mundo que han tenido la duda de pertenecer a tal o cual región, a tal o cual país, exactamente porque no fueron reconocidas por una institución como la Unesco”, aclara Rodríguez sobre el tema.

Y es que los casos mencionados abundan, como el de instituciones culturales que han tenido que ser compartidas entre dos o tres países porque dejaron que la historia se repartiera por el mundo y que el mundo asumiera esa expresión cultural.

“Es lo que pasa con la bachata. República Dominicana es el único país que tiene dos expresiones culturales pegadas en el mundo entero, como el merengue y la bachata. Yo espero que en noviembre del 2019 tengamos la posibilidad de tener la bachata como Patrimonio Cultural”, expresó el embajador.

La Isabela

La pasada semana la República Dominicana, a través del Ministerio de Cultura, inició formalmente las gestiones para la nominación del Sitio Arqueológico de La Isabela, ubicado en Puerto Plata, ante la (UNESCO), con el propósito de que sea declarado Patrimonio Mundial.

La documentación, firmada por el ministro Eduardo Selman, fue remitida a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, que posteriormente la envió a la Comisión Dominicana Permanente ante la UNESCO, encabeza por el embajador José Antonio Rodríguez, y al señor Mechtild Rössier, director del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

“Esto no es de ahora, la idea es obtener mayor valor agregado a los lugares que identifican la historia de la República Dominicana. Hay que recordar que La Isabela es el punto donde todo empezó en la América nuestra. Una vez nosotros tengamos el reconocimiento de la Unesco sobre este punto, la historia continuará, pero en este tema hay que sacarle su plato aparte al Ministerio de Cultura que ha trabajado un proyecto muy completo”.

Observatorio

La delegación dominicana formulará una propuesta que tiene que ver con los medios de comunicación y las “fake news” o desinformación, que es un tema de discusión en la Unesco.

“Estamos trabajando en la creación del Observatorio de la Verdad y República Dominicana sería el primer país que pudiese experimentarlo. Esto no es más que un sitio que pueda dar garantías de que una noticia sea confiable o no”.

Rodríguez destacó que no son los periodistas los que están en peligro, sino los medios tradicionales que los acogen, por lo que el observatorio también busca darle valor a la profesión.

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