Bomberos trabajan en el lugar donde explotó el coche bomba este jueves, en la Escuela General Santander de la Policía en Bogotá (Colombia). MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA EFE.

Bogotá. La explosión de un coche bomba en la Escuela de Policía General Santander de Bogotá ha dejado este jueves al menos nueve muertos y más de 50 heridos.

El atentado, confirmado por el alcalde de la capital colombiana, Enrique Peñalosa, se ha producido en el interior de la escuela de cadetes, en el sur de ciudad. Las autoridades investigan la autoría de este ataque, que se ha registrado al filo de las 10.00 de la mañana y de momento no ha sido reivindicado por ningún grupo.

“Estoy regresando de inmediato a Bogotá con la cúpula militar ante el miserable acto terrorista cometido en la Escuela General Santander contra nuestros policías”, ha manifestado el presidente Iván Duque, que se encontraba encabezando un consejo de seguridad en el departamento del Chocó, en la costa del Pacífico.

“Vamos al lugar de los hechos, he dado órdenes a la Fuerza Pública para determinar los autores de este ataque y llevarlos a la justicia. Todos los colombianos rechazamos el terrorismo y estamos unidos para enfrentarlo. Colombia se entristece, pero no se doblega ante la violencia”, ha agregado el mandatario a través de Twitter.

La sucesión de los hechos ha estado en las primeras horas rodeada de confusión. Una inspectora que fue testigo presencial de lo ocurrido, Fanny Contreras, relató a Canal 1 que “un carro entró a la fuerza” por un control de seguridad secundario.

“Explotó luego de esto, fue muy fuerte. La camioneta entró abruptamente”. No obstante, esa circunstancia no responde a la modalidad de un atentado suicida, prácticamente desconocida hasta ahora en la larga historia de violencia de Colombia.

Iván Duque

@IvanDuque
#Quibdó | Estoy regresando de inmediato a Bogotá con la Cúpula Militar ante el miserable acto terrorista cometido en la Escuela General Santander contra nuestros policías.

Otro testimonio recogido por Caracol Radio y la W aclara la dinámica y señala que el autor aceleró después de que un perro detectara el explosivo y finalmente se estrelló contra una de las instalaciones.

“La camioneta llegó a la Escuela General Santander, llegó a la guardia, estacionó para ingresar y mientras que hacían el registro el perro detectó el explosivo. Apenas se ve el tipo descubierto, arrancó con la camioneta, la pasó por encima del policía de la guardia, lo mató, los otros tres policías arrancaron detrás de él y él se chocó contra el alojamiento y explotó la camioneta”, mantiene esta versión.

La investigación ha sido asumida por la Fiscalía y la Policía. “Toda nuestra capacidad investigativa volcada para desenmascarar a los terroristas. Los actos urgentes en la escena del crimen arrojan primeros elementos materiales probatorios. Habrá justicia”, ha señalado el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez.

Las fuerzas de seguridad tratan ahora de determinar qué grupo tiene la capacidad y la estructura para perpetrar un atentado de estas características contra uno de los símbolos de la Policía colombiana. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) sigue activo, aún no ha dejado las acciones armadas y ha recibido repetidas advertencias por parte del Gobierno.

El Clan del Golfo es una organización criminal dedicada principalmente al narcotráfico. Y también están las disidencias de las FARC, grupos de la antigua guerrilla que rechazaron el acuerdo de paz alcanzado en 2016 por Juan Manuel Santos. El expresidente ha destacado su “rechazo absoluto al cobarde atentado en la Escuela General Santander”.

Dirigentes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido heredero de las FARC que desde julio se sienta en el Congreso, condenaron el ataque, aunque improvisaron lecturas políticas de lo sucedido.

“[El ] atentado en la Escuela General Santander es una provocación contra la salida política al conflicto. Busca cerrar posibilidades de acuerdo con el ELN, deslegitimar las movilizaciones sociales y favorecer a sectores guerreristas. Nuestra solidaridad con familiares de policías”, opinó el excomandante Pastor Alape. “Rechazo vehementemente este acto de violencia en la escuela de cadetes General Santander. Expreso toda mi solidaridad con las Víctimas y sus familias. Colombia merece la Paz”, dijo el representante a la Cámara de esa formación Sergio Marín.

Bogotá, golpeada por décadas de violencia durante el conflicto armado con las FARC, ha sufrido una treintena de atentados con explosivos. El último ataque con víctimas mortales se remonta a junio de 2017 y se produjo en el Centro Comercial Andino, en el norte de la capital. Fallecieron tres mujeres. Meses antes, en febrero, una persona murió a manos del ELN en los alrededores de la plaza de toros La Santamaría.

Fuente: El País.

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