Santo Domingo. José Antonio Rodríguez ha podido desempeñar los papeles de cantautor y diplomático, funciones en las que su principal objetivo ha sido servir y promover la República Dominicana más allá de nuestras fronteras.

Desde niño abrazó el arte porque su vida en sí misma ha sido arte puro, reflejado cuando apenas daba los primeros pasos en su natal La Romana, y recorría calles y avenidas de la Sultana del Este con su inseparable guitarra a cuesta.

Ese arte lo llevó a componer y crear hermosísimas canciones como Para Quererte, interpretada magistralmente por Maridalia Hernández en el XXVII Festival Internacional de la Canción de Viñas del Mar, en Chile, 1986, con la que obtuvo el primer lugar.

Rodríguez es autor además de un amplio repertorio de melodías que se convirtieron en éxitos, en voces nacionales y extranjeras, entre las que destacan Como un Bolero, Para quererte, Somos amantes de la paz, Vive, A mi tierra, Corazón de melao, Algo de insecto, Quisiera, Levántate y anda y Había una vez un merengue.

Sus canciones han sido grabadas por artistas de la talla de Juan Luis Guerra, Sergio Vargas, Wilfrido Vargas, Rasputín, Carlos Luis Pérez, Frank Ceara, Milly Quezada, Vickiana, Maridalia Hernández, Edilí, Aramis Camilo, Yuri, Garibaldi, Emmanuel, Los Tres Reyes, Leonardo Favio, Mariel Dupetitte, Basilio, Isidro Infante y Olga Tañón.

“Una más”, su séptima producción discográfica, grabada en su totalidad con la Orquesta Filarmónica de Cuba, contiene colaboraciones de Pablo Milanés y Carlos Luis.

Su gran pasión

Esa sensibilidad creativa en el arte lo ha llevado a recorrer escenarios nacionales e internacionales y a proyectar un estilo de vida que refleja armonía y paz en el contenido de sus letras y musicalizaciones.

Por eso, su designación por el presidente de la República, Danilo Medina, como Delegado Permanente de la República Dominicana ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), alegró a quienes sabían perfectamente que ese incansable artista también lograría éxitos en su nuevo rol en la diplomacia.

Y efectivamente, nunca antes el país había alcanzado tanta notoriedad en los ámbitos diplomáticos de la UNESCO como actualmente.

El trabajo ha sido arduo, permanente, creativo y cargado de realizaciones positivas para el presente y futuro de nuestra nación.

Previo a estas funciones, José Antonio Rodríguez fue ministro de Cultura, donde igualmente dejó su impronta positiva con un fardo de iniciativas institucionales en beneficio del arte y la cultura.

Precisamente, esas dos herramientas de la imaginación, creatividad y emoción humana han sido factores determinantes para su labor al frente de la Misión Diplomática ante la UNESCO, en la que exhibe logros tangibles como haber gestionado y promovido la Declaratoria del Merengue como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte del organismo internacional con sede en París, Francia.

“No puedo negarles la gran responsabilidad que sentí, significa para mí un gran reto representar a mi país en el exterior, pues me acompaña el compromiso de ser la voz de gente que sueña, que lucha por conquistar con mucho esfuerzo sus sueños”, expresó Rodríguez, tras ser entrevistado por Que Pasa.

Continuidad del Estado

El destacado cantautor dominicano reconoce la importancia de la continuidad en las labores de Estado, lo que entiende contribuye a su fortalecimiento institucional.

A ese respecto, dice que al asumir sus funciones como Embajador “uno de los temas más vibrantes asumidos por las pasadas gestiones era finalizar el expediente para la inclusión del merengue a la lista del Patrimonio de la Humanidad, una labor intensa que era imposible dejar de lado si queríamos ver sus frutos, de modo que pudiéramos entregarles a los hacedores de este género esta distinción mundial”.

Rodríguez narra que sus antecesores en la Delegación del país ante la UNESCO hicieron esfuerzos por alcanzar tan honroso reconocimiento, sin embargo, ha sido él quien tuvo el privilegio de ver convertida en realidad esa justa aspiración.

“Y esta es solo una muestra, me he percatado de que mis homólogos ante la UNESCO han realizado un trabajo que merece continuidad, no me considero ser un funcionario que pasa la hoja ante un libro ya con proyectos e improvisar sobre un cuaderno nuevo, prefiero continuar y crear nuevos capítulos en la obra ya iniciada”, sostuvo.

Agrega que su experiencia como diplomático ante esa entidad multilateral le permite apreciar el grado de respeto y admiración que tiene la República Dominicana en los ámbitos de la cultura en el exterior.

José Antonio Rodríguez ha experimentado muchos logros personales y emociones a lo largo de su productiva vida, pero no oculta el inmenso orgullo que siente cuando en eventos organizados por la UNESCO se valoriza nuestra marca país.

“Sin temor a equivocarme, descubrir lo que el mundo piensa de República Dominicana nos debe llenar de orgullo. No pecar de ignorancia de que en un organismo multilateral, el mundo tiene esa visión tan grande de República Dominicana, y son esas razones, las que hacen que esta investidura de ‘embajador’ sea más ligera y gratificante”, puntualiza.

Sobre la cooperación internacional y receptividad alcanzada por el país que representa, el embajador Rodríguez afirma sin dejar dudas que “con decir ‘Dominicana’ las puertas se abren; con decir ‘Dominicana’ se suman voluntades de otros países para trabajar con esta Delegación; decir ‘Dominicana’ es alegría en la UNESCO”.

Talento Vs. Valores Culturales

Una de las herramientas a la que apela la Diplomacia Moderna es saber emplear y aplicar los recursos humanos y valores patrimoniales como promoción hacia el mundo exterior.

Por esa razón, el cantautor y diplomático dominicano potencializa los niveles de penetración de la cultura nacional exhibida en los escenarios mundiales.

Y precisa que “una de las mayores ventajas que he observado como diplomático, es que la única manera de ser competitivos es a través de nuestra cultura, una acción que he venido valorando gracias a las directrices dadas por el presidente Danilo Medina, razón por la que esta misión diplomática inició este año el colorido proyecto ‘Arroz con mango’”.

Rodríguez recuerda que durante seis meses consecutivos todos los asientos y pasillos del auditorio del Instituto Cervantes de París fueron ocupados por la diáspora dominicana y los ciudadanos franceses interesados en la riqueza y diversidad de la cultura dominicana.

En este primer semestre del presente año la República Dominicana tuvo como invitados a Juan Tomas García, Mariano Peralta, Iván Herrera, Cuquín Victoria, Raymond Pozo y Miguel Céspedes, Covi Quintana, Pavel Núñez y Carlos Sánchez, labor realizada gracias al esfuerzo y entusiasmo del equipo que integra la Delegación dominicana ante la UNESCO.

En ese sentido, Rodríguez agrega que “por supuesto, gracias a la respuesta positiva y desinteresada de nuestros artistas, quienes acogieron nuestra propuesta con espíritu generoso, conscientes del alcance e impacto de la iniciativa, en la noble labor de promover nuestra cultura, una acción que ha contado desde su apertura, con el respaldo de la Dirección General de Cine (DGCINE)”.

Proyectos en espera

La visión del embajador José Antonio Rodríguez no se queda corta, actualmente, el país busca por tercera ocasión un puesto en el Consejo Ejecutivo de la UNESCO, además de que, recientemente fueron presentados los expedientes de la provincia de Santo Domingo y el municipio de Salcedo para ser candidatos de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO. De igual modo, la bachata, ha sido una de las directrices dadas por Rodríguez, para que este contagioso género musical sea declarado Patrimonio Cultural por ese Órgano de las Naciones Unidas.

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