Santo Domingo. A raíz del artículo “Wilfrido El Guitarrista” que publicamos en las páginas del periódico El Nacional, a la firma del músico dominicano, radicado en Estados Unidos, Anthony Wood, reputados guitarristas del país han coincidido en que el director de orquesta se ha transformado en una especie de leyenda para los ejecutantes de este instrumento.

Reconocidos músicos que por sus aportes son considerados como “los dioses de la guitarra” ponderan a Wilfrido Vargas, el guitarrista.

El reputado músico Juan Francisco Ordóñez destaca que le resulta bastante interesante cómo Wilfrido Vargas ejecuta la guitarra, porque en la misma aparecen unos híbridos, en el sentido que se nota cierta influencia de Bossa, música trovadoresca y mucho de la onda del ‘feeling’, incluso en algunos momentos le recuerda al trovador cubano Joaquín Codina, quien dio a conocer canciones del cancionero tradicional, pero apartándose de la forma tradicional de interpretación del bolero, imponiendo el estilo de solista auto acompañado en oposición a la tendencia interpretativa de los dúos.

“Resulta interesante el hecho de que la armonía no se construye como en una jaula. Una canción que está en un tono mayor se ejecuta sobre una armonía menor, y pasa a una armonía mayor que no es la armonía de la obra. Es decir, una canción arranca en MI y en un momento toma un sentido de 6/8, pero la armonía se mueve sobre LA mayor, para entonces volver a la tonalidad original. Un rompe cabeza”, se sorprende Ordóñez.

Dice que en algunos momentos de unos movimientos cromáticos Wilfrido mantiene el mismo acorde, lo cual da una sensación de riqueza y de armonía bastante compleja.

De su lado el guitarrista Juan Fernando Sánchez explica que parecería que Wilfrido Vargas inventa posiciones de los dedos para obtener acordes especiales que no hay en libros. “¿Wilfrido guitarrista? Pues honestamente no sabía que existía. Tuvo que quitarme el instrumento y explicarme la forma como quería que sonara una obra para la que me llamó”, recuerda.

Y asegura que el sonido de Wilfrido “retrata mi tristeza y la vuelve, como el buen blues, algo con lo que puedes celebrar e incluso, estar triste. Eso fue lo que sentí cuando tuve la fortuna de escuchar al maestro tocar, un hombre al que no le dicen cómo se toca, todo lo contrario, un hombre que con libertad le sugiere a la guitarra cómo desea que suene”.
Y como si fuera una seducción sin premeditación, aclara, sus dedos recorren las cuerdas de la guitarra sin un plan fijo, sino librado a la suerte de encontrarse y encontrarla en sus vibraciones presentes más acertadas.

¿Cómo hace eso? –se pregunta- es algo que todavía no sabe, pero le enseñó que el sonido sobrepasa todo lo supuesto, que la vibración es la lógica máxima y el cerebro a veces no articula lo que el oído insiste en establecer como placentero.

Mientras que el guitarrista Manuel Matos Lebrón “Papo” dice que la mayoría de las personas saben que el maestro Wilfrido Vargas es un misterio en la guitarra y eso le ha transformado en una especie de leyenda urbana.

“Saben que toca, pero nadie lo ha visto tocar, como se expresa en el instrumento y lo que puede transmitir. En la calle los guitarristas me dicen: ‘El maestro toca muchísimo guitarra’ y cuando yo pregunto ‘¿Y tú lo has visto?’, dicen: ‘No, no lo he visto’. Entonces se convierte en místico. En una leyenda. Yo, que sí lo he visto, para poder descifrar esos acordes elijo la palabra ‘Expresion’, que musicalmente no sé si está pisando un DO o un RE”.

Para Papo estas son expresiones armónicas que para él poder descifrar y llegarle a esos acordes tiene que usar audífonos. “Es algo impresionante, son cómo míticos, tienes que detenerte a oírlo y eso de verdad es súper increíble”.

En tanto, Alberto Campusano establece que la música es un ser maestro que decidió atrapar a Vargas en sus redes y no soltarlo más.

“Es algo, como dijo el Papo, místico, lo suyo es místico ¿Verdad? Porque yo le preguntaría a usted (Wilfrido): ‘Ese acorde que usted pisa, así como ‘cacatú’ ¿De dónde diablos usted sacó eso? No me sabe responder ¿Verdad? Porque es cómo místico y misterioso, parece ser que los acordes suyos pertenecen a la memoria colectiva y al sentimiento colectivo de toda una generación’. Oh Dios, que hermosura”, se sorprende Campusano.

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