Santo Domingo. El Boulevard de la avenida 27 de Febrero (Boulevard Paseo de Las Trinitarias) se ha convertido en un nido de ratas, denuncia el fotoperiodista Jorge González en un amplio reportaje publicado en el periódico El Nacional.

Destaca que de un kilómetro de extensión con unos cuantos metros de ancho, el otrora espacio de recreación ubicado en el Distrito Nacional, «se encuentra en estado de total abandono, suciedad y descuido, a tal punto que parece más una letrina al aire libre que un parque-museo de esparcimiento».

Restalta González que es deprimente el drama que ven cientos de personas que deben cruzarlo horizontalmente a pie diariamente, y la vista obligada de miles de conductores y pasajeros que en las direcciones este-oeste y oeste-este deben pasar todos los días por el lugar.

«El Boulevar de la 27 de Febrero está encima del túnel que se hizo para agilizar el tránsito en esa vía y que recorre desde la avenida Abraham Lincoln hasta la Winston Churchill. A simple vista es una formidable obra. Jardineras a ambos lados, palmeras, kioscos con sus baños, bancos, iluminación, varias esculturas de metal, un gigantesco reloj en una torre de hierro, una glorieta y decenas de banderas. El único problema es el deterioro que presenta esta infraestructura en todo su conjunto», cita el diario.

«Con tan solo 21 años de existencia todas las escultura muestran deterioro por la falta de mantenimiento, el piso está destruido en muchos lugares, los kiosco y baños llenos de basuras y heces fecales, secas y recientes, decenas de botellas llenas de orina, el reloj descompuesto, las banderas sucias y rotas, y un fuerte olor a caca, orina y putrefacción es lo que predomina aquí».

El Boulevar de la 27 de Febrero fue diseñado por el arquitecto Danny Pérez, y desde el primer día el espacio llamó mucho la atención de la ciudadanía ya que su construcción fue el complemento al aire libre del túnel de la avenida 27 de Febrero entre las avenidas Churchill y Lincoln, que se convertiría en un espacio cultural.

Fue inaugurado el 28 de marzo del año 1999, a un costo de 68 millones de pesos, por el entonces Presidente de la República Leonel Fernández Reyna, el alcalde Juan de Dios (Johnny) Ventura del Distrito Nacional y el ingeniero Diandino Peña, quien era ministro de Obras Públicas.

Kioscos convertidos en bares, librerías, sitios para expendio de comidas, exhibidores de obras de arte, banquetas, fuentes de agua y andenes eran algunos de los componentes del boulevard.

González explicó que en llamadas a los departamentos de Relaciones Publicas del Ministerio de Obras Públicas (MOPC) y del Ayuntamiento del Distrito Nacional no fue posible establecer qué organismo es el responsable del mantenimiento de esta infraestructura, ya que desde sus inicios estaba bajo el control de un patronato a cargo de Obras Públicas.

En el boulevard fueron construidas cuatro estatuas: “La familia”, de Joaquín Ciprian; “Composición de elementos asimétricos- simétricos”, de José Ramón Rotellini; “De la Ciguapa al centauro”, de Said Musa y “Maqui Barca del Progreso”, de Soucy de Pellerano.

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