El color de Agliberto

“(…) serviré siempre a los débiles y a los perseguidos, sin aguardar ni la recompensa de Dios ni tampoco la de los hombres, sino solamente la tranquilidad de mi conciencia”. (José Francisco Peña Gómez).

Agliberto Meléndez es un cineasta respetado.
Cuando se involucra en un proyecto se piensa en su referente cinematográfico: Un Pasaje de Ida.

Es por eso que El Color de la Noche, película que trata sobre la vida de uno de los líderes de masas más influyentes de Latinoamérica, el doctor José Francisco Peña Gómez, debe ser vista por una generación huérfana de referentes históricos como la actual.

Independientemente de los aciertos y desaciertos que puedan encontrarse en esta producción cinematográfica, el motivo de este escrito tiene el propósito de resaltar el hecho de la falta de solidaridad, del sentido de uso que se da a las personas, buscando de ellas beneficios personales, como ocurrió con muchos de los que rodearon al extinto presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Agliberto vivió en carne propia el desdén, la apatía, el desengaño y el rechazo de personajes que vivieron cobijados bajo la influencia de Peña Gómez, al tocar sus puertas en busca de financiamiento para la película rodada fuera del amparo de la Ley de Cine.

Un actitud que no es rara en estos días, donde el sentido de la amistad fue echada en el zafacón del olvido, anteponiéndose el deseo de ser sin importar si se atropella la moral y el buen nombre de quienes no comparten la maldad, la hipocresía y la inmoralidad propias de quienes padecen graves problemas existenciales.

Gente que capitalizó su relación con el líder del “jacho prendío”, intentaron apagar la llama ardiente que inspiró a Meléndez, pero este no se dejó, no se doblegó y hoy coloca en la pantalla grande esta producción producto del desvelo y el sacrificio.

El Color de la Noche no es comedia, no tiene el gancho de la comicidad, del humorista de televisión devenido en “actor de cine”, lo que considero válido en el incipiente cine criollo, pero la de Agliberto es historia reciente que debe interesarnos a todos.

(Columna Testigo/elnacional.com.do).

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