Sea testigo de las noticias

El Gran Santo Domingo concentra cuatro anfiteatros

Tres de ellos en total abandono desnudan el poco interés de las autoridades por las obras para el esparcimiento

Santo Domingo. Es común en República Dominicana encontrarse con obras arquitectónicas creadas para el esparcimiento del ciudadano, en total abandono, desnudando el desinterés de las autoridades en darles el debido mantenimiento.

El proyecto La Nueva Barquita, modelo de ciudad urbana construido a un costo de 4 mil millones de pesos por el gobierno del presidente Danilo Medina, trajo consigo un anfiteatro que en principio se dijo serviría para montar actividades artísticas y culturales para sus residentes.

Pocos ciudadanos están enterados de que con éste son cuatro los anfiteatros diseminados en el Gran Santo Domingo, los cuales, a excepción del Nuryn Sanlley, están a la espera de una mayor atención de las autoridades y los empresarios.

Desde el punto de vista turístico los ministerios de Turismo y Cultura, mano a mano con las alcaldías correspondientes, deberían establecer un corredor que incluya esta cuarteta, donde, además de actividades artísticas se instalen propuestas culturales, artesanales, gastronómicas e históricas.

Parque del Este

Justo al lado del monumental Faro a Colon está situado el anfiteatro Parque Mirador del Este, en el municipio Santo Domingo Este.

Construido para los Juegos Deportivos Panamericanos de Santo Domingo 2003, dentro del complejo Parque del Este, tiene una capacidad para 6,000 personas.

Sus instalaciones lucen bien cuidadas y a pesar de estar situado en la capital del Gran Santo Domingo, donde, según el censo poblacional del 2010 residen 948,885 personas, los empresarios artísticos no se dan cuenta del gran potencial de este anfiteatro.

Generalmente se presentan allí conciertos cristianos de gran éxito de público.

Nuryn Sanlley

En homenaje a la artista dominicana Nuryn Sanlley, el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) inauguró el 28 de enero del 2015 el anfiteatro que lleva su nombre.

Ubicado en el Parque Iberoamérica, con una capacidad de 2,700 personas, este escenario era utilizado para la presentación de artistas nacionales e internacionales.

Anfiteatro Nuryn Sanlley.

Construido en un área de 1,200 metros cuadrados, el Nuryn Sanlley consta de cinco camerinos, incluyendo uno VIP, un salón de maquillaje, baños, un almacén, un pre escenario y un modelo de rampas para el acceso de alguna unidad móvil directamente hacia el área de camerino. Todas las áreas están debidamente climatizadas.

Cuenta con un sistema de cierre que cubre su perímetro para presentaciones privadas, evitando así expandir los sonidos; un sistema de soterrado para luces y para su sonido, así como facilidades para las personas con problemas de discapacidad.

Oculto y abandonado

Quien se desplaza por la avenida Las Américas, de Este a Oeste, antes de llegar a la autopista San Isidro, puede divisar el busto de Juan Pablo Duarte ubicado justo en el centro de la plaza del mismo nombre.

Un lugar estratégico a nivel turístico, por encontrarse en el trayecto hacia el centro de la ciudad cuando se transita desde el Este del país.

Plaza Juan Pablo Duarte.

Lo que nadie nota, y es muy probable que no esté enterado, es que el lugar cuenta con un pequeño anfiteatro que luce totalmente abandonado.

Al anfiteatro se muestra lleno de basura. Los baños (sin sanitarios y lavamanos) y la edificación de la oficina sin puertas y ventanas.

Las demás áreas lucen en total abandono y posiblemente sean usadas como dormitorios y baños por indigentes.

A pesar de esto el anfiteatro es visitado por escolares en excursiones y especialmente cada 26 de enero, fecha del natalicio del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte.

Fuera de esta celebración y de sesiones fotográficas realizadas por algún visitante ocasional, en el lugar no se realiza ninguna otra actividad.

La Plaza Juan Pablo Duarte, aunque un poco olvidada dentro de la ciudad, puede ser visitada de día, pues no hay seguridad en la zona. Se puede ir en auto ya que tiene un parqueo disponible.

Origen romano

Un anfiteatro debe su nombre al griego antiguo “amphithéatron”, que era un tipo de lugar público de la civilización romana, utilizado para acoger espectáculos y juegos (munera, lucha degladiadores y venationes, lucha de animales).

Este tipo de edificación es una creación romana, y no tiene antecedentes ni en Grecia ni en Asia Menor, aunque los más antiguos se construyeron en Etruria y Campania y datan de finales del siglo II a. C.

La gradería se dividía en cuatro zonas, siendo la inferior para los senadores y altos cargos de la administración romana, la zona media para la plebe y la superior para las mujeres y los carentes de derechos.

Primero se construyeron mediante piedra tallada, posteriormente se utilizó el hormigón y se dispusieron arquerías y bóvedas.

También podría gustarte