El negocio cambió ¿Y los merengueros?

Los tiempos cambiaron y los agentes que inciden en el negocio del merengue, si no lo asimilan, quedarán fuera

Santo Domingo. El merengue, el género musical por excelencia de República Dominicana es reconocido en cualquier rincón del mundo como el ADN distintivo de la cultura nacional.

Si analizamos la cacareada baja de la que tanto se ha escrito y hablado, tenemos que ubicarla en la poca difusión radial, en las altas tarifas de sus protagonistas y en la negativa de algunos de ellos en invertir en “promoción”.

Los viajes semanales de las principales agrupaciones merengueras hacia Norte, Centro, Suramérica, las Antillas y Europa, evidencian un análisis alegre de los sustentadores de una supuesta crisis del ritmo.

Con o sin ella, no hay fiesta, pública o privada, en la que no se baile merengue.

No hay fiesta, casera o en discoteca, en la que no se baile merengue.

Cierto es que la radio interactiva ha jugado un papel fundamental en la pérdida de espacios para la difusión de la música.

La radio es un negocio, dicen, con sobradas razones, propietarios y directores.

Las horas sobrantes para colocación de música son escasas para una difusión efectiva del merengue.

Las estaciones radiales de programaciones solo musicales se han encarrilado por los géneros salsa y urbano, cuyos inversionistas no escatiman recursos para la difusión de sus artistas.

Pocos merengueros se han subido al tren de los nuevos tiempos, en los que la promoción a través de las redes sociales juega un papel fundamental para colocarse en los “primeros lugares” de difusión.

Así con la promoción tradicional, quien paga suena, quien no lo hace se va con su música para otro lado y resulta que en ese lado hay poca audiencia.

En un tema neurálgico, complicado y donde ninguna autoridad se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato. Los más reservados se escudan en excusas baladíes que encierran otros motivos.

Echan mano de la libertad de empresa, aunque olvidan el papel que debe jugar el Estado, propietario de las ondas hertzianas.

Los propietarios de emisoras han elaborado un rompecabezas donde pieza que no encaja, pieza que se elimina.
Por otro lado las tarifas exorbitantes de agrupaciones que no la compensan en boletería.

Los propietarios de centros de diversiones tienen como muro de contención las ventas de bebidas y ya no impulsan el merengue como en otros tiempos. El negocio de doble vía es cosa del pasado.

Ahora los merengueros deben hacer un trabajo de calle, en el que las discotecas, cuando se prenden los flashes, dejan de pertenecer al dueño para ser instrumentos de las asociaciones de Djs.

Quien no hace trabajo de “promoción” en los centros de diversión, como se hace en la radio, no forma parte de la fiesta de los bloques musicales.

La pantalla chica que con sus programas de entretenimiento fueron decisivas para el lanzamiento de nuevos talentos ahora es un complemento.

Las disqueras ya no juegan el papel de impulsores de carrera, ese rol fue asumido por las plataformas de música digitales y canales como Youtube y Vevo, a través de los cuales cualquier desconocido se convierte en celebridad en fracción de segundos.

Los tiempos cambiaron y quienes inciden en el negocio del merengue, si no lo asimilan, se quedarán fuera.

El merengue no está en crisis, en crisis están, con muy contadas excepciones, sus protagonistas.

Opiniones

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Junior Sosa (Director de emisoras)

“No han entendido que la forma de mercadearse cambió. En el caso de Miriam Cruz, Los Rosario, Eddy Herrera, Peña Suazo sí se promueven, pero los demás no entienden que hay que buscar nuevas estrategias. No necesariamente tiene que ser con dinero, ahí están las redes. Los directores de emisoras hemos tenido que ir a ellas para que el público nos escuche”.

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Santiago Matías (Alofoke)

“No se adaptaron a la evolución de la promoción, así como va evolucionando la tecnología. Vemos pocos merengueros activos en Instagram, una red social muy activa, donde se colocan cortes de vídeos, fotografías y el artista interactúa con sus seguidores. Facebook ahora tiene la opción de Facebook Live, donde los artistas interactuan con su público en vivo. Ahí está la plataforma de Youtube, la aplicación de Snapchat. Los merengueros han obviado el poder del Dj en las discotecas. Se olvidaron de los variados musicales. La música sigue evolucionando y los merengueros, sin faltarle el respeto, rezagados en el tiempo”.

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Cholo Brenes (Promotor artístico)
“El mundo cambió, y ellos no cambiaron. Se aburguesaron todos, son bastante adultos y no han tenido el coraje de conectar con la juventud, no por viejos, sino por ignorantes”.

(El Nacional/José Antonio Aybar F./aybarjo@gmail.com)

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