El último instante, la magia de una transformación

En El Último Instante, primera gran pieza feminista de la dramaturgia nacional, Carretero es transformación y Guillermo Cordero, un retorno al aplauso final agradecido

Santo Domingo. ¿Se merecerá el país, el teatro exquisito que ha vivido en los años recientes? Frente a la barahúnda de desgracias y carencias, hay un área humana, afortunadamente artística, que recompensa esta nación con la bondad de trayectorias y valores por la calidad y condiciones de excelencia del teatro que estamos viviendo.

Cuando no hemos salido del estremecimiento de Juicio a una Perra, con una Helena de Troya, revivida por la Elvira Taveras, sube a un escenario simbólico impecable y oloroso de un estilo fresco y nuevo en escenografía, Noemi, la loca, borracha, drogadicta y destemplada mujer, para que el teatro vuelva a hacer de las suyas, haciéndonos vivir la carga intensa de El Último Instante.

En la interpretación del texto dramático de Franklin Domínguez, Carretero logra una de las transformaciones más radicales y significativas que hemos visto en los últimos años. Una fiesta del teatro criollo de vocación internacional.

La actuación

La artista, bajo la novedad de una dirección de Guillermo Cordero, logra ese aliento mágico que comportan la sorpresa, el entrenamiento y la genialidad interpretativa. Lo que logra representar no es un personaje dramático más. Lo que logra es un giro que reafirma la fuerza de su carrera y que nadie, en su sano juicio teatral, debía perderse, en la Sala Ravelo este fin de semana y el siguiente.

El flujo interpretativo de esta mujer, su capacidad corporal de transmisión de contenidos, en tono y los giros dela voz, la expresión tan significativamente lograda (y que hace notable distancia de la belleza física de la artista) hacen de esta actuación una referencia a ser vista, disfrutada y reinvindicada como
un hito del arte nacional de la escena.

Elementos técnicos embriagan. La escenografía de Yeimy Díaz, para nosotros un nombre nuevo que impregna frescura y creatividad precisa, trabajando sobre el concepto de Cordero) y el diseño de luces, que produce en personajes que se sienten y actúan a partir de la imaginación del público y la impronta del
creativo Bienvenido Miranda, La Carlota Carretero, exigente en la aceptación de papeles, no tuvo duda en aceptar el reto de la transformación. La estética visual resultante es un gesto para la historia del teatro hecho en el lar nativo.

El concepto

El libreto del maestro Franklin Domínguez rompe del marco temporal en que se produjo, el asfixiante clima
de opresión del trujillismo, para producir – a nuestro juicio- una de las más importantes piezas feministas más representativas de la dramaturgia nacional, texto que además supera su circunstancialidad porque resultó premonitorio de la dolorosa segunda intervención norteamericana de 1965. El autor apuntó hacia una sociedad que no discriminara con prejuicios y tabúes a las mujeres. Premonición y la capacidad del concepto, danzando al mismo tiempo.

El gran retorno

Guillermo Cordero logra un retorno de gloria con El Último Instante, un regreso al calor del afán creativo, con un emotivo aplauso extendido y sincero, de un público, incluyendo decenas de artistas, directores y productores teatrales. Las funciones al público inician hoy viernes.

Cuando la pieza finaliza con uno de los finales más sorprendentes que hemos visto, y llega el protocolo de la presentación del director, las palabras de agradecimiento se quiebran al indicar que han pasado
siete años sin sentir ese aplauso del público.

Para rematar, Franklin Domínguez, invitado especial en tanto autor de la pieza, también sube. Besos emotivos de verdad, aplausos, llanto contenido de artistas y espectadores. (José Rafael Sosa).

También podría gustarte