La maquinaria del cabildeo comenzó su operación de zapa de cara a premios Soberano producto de los egos insaciables y la asuencia de amor propio de ciertos personajes vestidos de artistas, managers, promotores y relacionistas públicos.

Una práctica deleznable que opera porque existen quienes se prestan a entrar en el juego de promover gente cuya labor ha sido pobre durante el año que se premia.

Vivimos tiempos en los que la verguenza se fue de viaje sin boleto de retorno.

Tiempos de aparentar, de asaltar en detrimento de quienes hicieron un trabajo destacable, pero no se prestan al juego de arrebatar lo que no les pertenece.

Vivimos tiempos de caretas transparentes, donde ya no se guardan las apariencias.

El cabildeo de figuras conocidas raya en lo descarado, pagan bocinas, inundan redacciones con notas “recordando” “éxitos” inexistentes, realizan media tours a programas de radio y televisión, se acercan a quienes consideran maleables y todo esto para arrebatar un premio inmerecido.

Es fácil reconocer a quienes andan en ese laborantismo y fácil reconocer a quienes se prestan al juego.

Cronistas, cuidemos el premio.

Guerra avisada…

Author

Periodista, Locutor, RRPP, Productor radial. Ex Presidente Acroarte. Editor El Nacional. Miembro de la Academia Latina de la Grabación (Grammy Latino).