Por José Antonio Lara Mejía

Santo Domingo. ¿Qué es lo que es? ¡Qué importan las definiciones! ¿Por qué es indestructible? ¿Por qué ocurre?
Recordando a un viejo amigo viene a mí un cuento que siempre repetía. Decía él que un joven caminaba de Sur a Norte por la avenida Duarte, frente al parque Enriquillo, repitiendo constantemente el conocido San Antonio que se escribe cono, pero que cambia la n por ñ. A su lado caminaba un cura o padre español, de la iglesia del sector, que al escucharlo le dijo: – Mi hijo no digas esa palabra.

El joven le respondió: – Padre me cancelaron de mi trabajo.

El padre le dijo que existen más lugares que le pueden emplear, solo tiene que pedirle al Señor y buscarlo.

El joven le dice: – Padre como consecuencia de eso me atrasé en el pago del carro y me lo quitaron.

  • Igual mi hijo, cuando consigas un nuevo trabajo, comprarás un carro nuevo. Aférrate al Señor.
  • Padre mi mujer me despidió del hogar, porque no va a mantener a un vago.
  • Son pruebas del señor mi hijo, ya verás que las cosas van a cambiar.
  • Padre se acaba de morir mi madre.
  • ¡Coño, pero coño, y que es lo que esta pasando! exclamó el padre.

Eso pasa con el cáncer. La señora visita su médico cada seis meses, se hace estudio de sus senos para evitar sorpresas. Un día aparece algo pequeño que llama la atención de su médico, quien le recomienda una biopsia. Cuando obtiene los análisis se los lleva al médico y éste le recomienda un especialista en la materia.

Se dirige donde el especialista y le presenta los resultados, los cuales son enviados fuera del país para su verificación y diagnóstico.

Recibidos los resultados los recoge y se los lleva de nuevo al especialista. Este dice: ¡Bingo, salió premiado!

  • ¿Cómo así? pregunta el paciente.
  • Que tiene cáncer de seno.

Esa noticia le rompe el alma al más fuerte. Se le acaba el mundo, llora, se deprime, sufre y con el paciente, toda su familia. Tenemos aquí el primer San Antonio. Este paciente es un guerrero y a partir de ese momento se aferra con toda su fe en aplicar los diagnósticos recomendados:

Eliminación de su mama y de todo lo que pueda evitar su propagación. Quimioterapia con ella. Adiós cabello, paz, tranquilidad, pero fe ante todo. Se supera la condición y el paciente recupera su cabello y siente que ha ganado la guerra.

Este paciente no se descuida y visita a su médico según el plan de visitas suministrado. Pasan cinco años y vuelve a aparecer en otra parte de su cuerpo un nódulo sospechoso. Otra vez apareció el mismo elemento. Biopsia con el, y el mismo resultado: metástasis en los huesos.

Con la biopsia ocurrió que se le perforó una vena y la sangre se fue a los pulmones. Por poco el paciente pierde la vida.
Otro San Antonio.

Se inicia el proceso de nuevo, esta vez con Radio. Pérdida de pelo y más de lo mismo. Se recupera y ha ganado otra batalla. Se inician complicaciones y es necesario de nuevo la quimioterapia.

Primera sesión y los medicamentos dejan de tener efecto. Cambio del método. La paciente no se recupera y día a día la situación se torna en sufrimientos constantes. Uno se pregunta: Cómo es posible que una persona tenga que sufrir tanto.

¡Coño, pero coño! ¿Qué es lo que está pasando?

Author

Periodista, Locutor, RRPP, Productor radial. Ex Presidente Acroarte. Editor El Nacional. Miembro de la Academia Latina de la Grabación (Grammy Latino).