Madrid. Mariano Rajoy ha anunciado este martes entre lágrimas que abandona la presidencia del PP y que deja la política tras perder el Gobierno en favor del socialista Pedro Sánchez.

La formación conservadora abrirá ahora un periodo de interinidad, pilotado por el líder saliente, que concluirá antes del final del verano con un congreso extraordinario en el que se elegirá a un nuevo presidente mediante una votación en doble vuelta (primero afiliados y luego compromisarios) si hay más de un candidato.

No habrá por tanto dedazo ni primarias estrictas para seleccionar al sucesor de Rajoy, puesto al que optan Alberto Núñez Feijóo, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor o Alfonso Alonso.

Apenas diez días después de celebrar la aprobación de los Presupuestos de 2018 como la garantía de su permanencia en La Moncloa hasta 2020, el político gallego dimite tras ser derrotado por una moción de censura motivada por la primera parte de la sentencia del caso Gürtel.

“Me he sentido muy reconfortado por vuestro apoyo en estas jornadas, que no han sido fáciles para mi”, ha dicho el expresidente del Gobierno, que probablemente también dejará su escaño en el Congreso de los diputados.

“Ha llegado el momento de poner el punto y final a esta historia. El PP debe seguir avanzando bajo el liderazgo de otra persona», ha seguido el líder conservador, que asumió la presidencia del partido en 2003, por designación de José María Aznar, y desde entonces ha perdido dos elecciones generales (2004 y 2008) y ha ganado tres (2011, 2015 y 2016), gobernando casi siete años (2011-2018). Y ha concluido: «Es lo mejor para mi y para el PP. Es lo mejor para el PP y para mí. Y creo que también para España. Y lo demás no importa nada”.

Las lágrimas de Rajoy han resumido el desgarro del PP. En apenas 10 días, el partido ha pasado de ocupar La Moncloa a enfrentarse a una guerra interna por el poder sin precedentes.

El presidente saliente no recolocará a los ministros y altos cargos que se han quedado sin trabajo inesperadamente. Tampoco protagonizará un dedazo para designar al nuevo líder, como ocurrió en 2003, cuando José María Aznar le señaló a él como su heredero.

A los 63 años, Rajoy actuará como árbitro de un proceso que el PP nunca ha puesto en marcha, y que amenaza con reventar sus costuras si todos los aspirantes acuden al combate. En consecuencia, los dirigentes regionales trabajarán para que haya una candidatura única y “un congreso de unidad”.

La decisión de Rajoy ha conmocionado a los asistentes. Al llegar a la reunión de la sede nacional de Génova, solo tres personas sabían que dejaría el cargo: María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y el coordinador nacional, Fernando Martínez-Maillo.

Tras el anuncio, se sucedieron las lágrimas, los discursos sentidos de todos los barones, y las conversaciones privadas que reflejaron el vértigo que genera una situación inédita en el PP. Por primer vez, queda abierta en público la lucha por el poder. Con luz, taquígrafos y dos votaciones si hay más de un candidato.

Antes, Rajoy puso fin a casi 40 años en política. Cuatro décadas en las que ha sido presidente de diputación, diputado autonómico, ministro, vicepresidente y presidente del Gobierno con el PP.

Un final inesperado para la carrera de un político que ganó fama como gran gestor de los tiempos. Si hubiera dimitido antes del triunfo de la moción de censura, el PP mantendría el Gobierno en funciones y podría presentar un candidato alternativo, señalaron en las últimas horas sus críticos. Al marcharse ayer, dejó a sus compañeros a la intemperie: adiós al Ejecutivo y adiós al dirigente. Del todo a la nada en cinco días.

Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia; Sáenz de Santamaría, exvicepresidenta, y Cospedal, número dos del partido, son los tres políticos con más opciones de suceder a Rajoy. Distintos barones regionales afirman que les pedirán que formen una candidatura única.

Estos interlocutores avanzan que ya habrá movimientos de cara a la junta directiva del lunes. Y subrayan, finalmente, la complicada situación del PP —huérfano de un líder que ponga cara a la oposición en el Congreso frente a Sánchez— y de los tres aspirantes.

El lunes, una junta directiva establecerá la fecha del congreso extraordinario, que será como pronto 30 días después, y en todo caso antes de final del verano, según fuentes de la dirección del PP, que esperan organizar el congreso en julio. En ese breve plazo, Feijóo tendrá que decidir si se arriesga a dejar Galicia a mitad de legislatura.

Sáenz de Santamaría, que tiene a su favor el vacío que deja Rajoy en el Congreso, tiene que resolver si pelea sin ningún poder orgánico. Y Cospedal, que controla los resortes internos, medirá si participa del pulso sabiendo que hay importantes comunidades que no le apoyarían. (elpais.com).

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Periodista, Locutor, RRPP, Productor radial. Vicepresidente Academia Dominicana de Periodistas de Arte y Espectáculos (Adopae). Editor periódico El Nacional. Miembro de la Academia Latina de la Grabación (Grammy Latino).