La canción fue escrita para Fernando Villalona, pero éste se negó a grabarla

Santo Domingo. La negativa de Fernando Villalona de interpretar el tema Una fotografía fue la puerta que se abrió para Bonny Cepeda descubrir sus condiciones de cantante.

La canción la escribió el director de orquesta cuando ambos pertenecían a Los Hijos del Rey, pero El Mayimbe se negó a grabarla, porque no daba con los tonos requeridos por Cepeda, reveló el hoy viceministro de Cultura.

“Fue un tema que hice para Villalona, en Los Hijos del Rey, a quien yo dirigía la voz, pero no la quiso, por eso es que cuando la grabé en algunos tonos me parezco a él”, aclara.

Años después hizo la “voz guía” del tema para montarlo en la voz de su hermano Richie Cepeda y es July Ruiz, en el estudio de grabación Emca, que lo descubre como cantante.

“July es que me dice: ‘pero Bonny, eso suena bien como tú lo estás cantando’, y le digo que ese tema es para Richie, porque yo no soy cantante. El me dice ‘vete, corriges las partes que están malas y vuelve mañana’. Me llevé de él. Richie se molestó, porque a partir del éxito de Una fotografía yo cantaba todos los temas”, revela entre risas El Mandamás, como también se le conoce.

Sobre su hermano confiesa “Richie es una persona especial, me dio casi que su identidad, es mi media mitad, es imposible desprenderme de él como hermano, como artista, como amigo, como todo. A veces le llegaban ofertas y le decían que si él cantaba todos los temas debía irse solo, pero él prefirió acompañarme siempre”.

Nacido en la ciudad de Santiago, pero criado en la barriada de Villa Juana, en Santo Domingo, el exitoso merenguero recuerda que las precariedades en su hogar lo motivaron a temprana edad a escoger el camino de la rectitud, a través de la formación recibida de su madre.

“Uno fue encontrando barreras y vimos que se resolvían poniéndoles atención, pero también siguiendo las directrices de Anán Cepeda, que fue mamá y papá. Esa señora era un ‘Caballo de Troya’. Y eso con el pasar del tiempo, a Richie y a mí, nos fue dando una plataforma que nos ha servido para toda la vida”, asegura Cepeda.

Fernando Antonio Cruz adoptó el nombre artístico de Bonny Cepeda, por una noviecita de adolescencia y una familia de músicos de la ciudad de Santiago de los Caballeros.

“Adoptamos el Cepeda por una familia de músicos de Nibaje, Santiago, que eran trovadores, unos primos lejanos de mami. Ellos ya tenían un trecho recorrido como artistas y mami adoptó ese apellido. Y el Bonny se debe a que yo tenía los dos dientecitos de arriba como un conejito y una noviecita de entonces me decía ‘mi conejito Bugs Bunny’. Como habían muchos cantantes de nombre Fernando decidí latinizar el nombre y me puse Bonny”, recordó al ser entrevistado en el programa Testigo Radio que se transmite los sábados por Dominicana 98.9 FM.

A los 14 años, para sacarlo de las calles, su madre Anán Cepeda lo llevó a trabajar a un taller de mecánica, en la avenida San Martín, frente al periódico El Nacional. “Mami no podía con nosotros y para sacarme de las calles me llevó a ese taller de la familia Abréu. Recuerdo que los viernes terminaba con las uñas llenas de grasa, porque había que lavarle los instrumentos de trabajo al maestro”.

Aunque estaba emocionado con su trabajo al poco tiempo el inquieto joven fue cancelado, “por cabeza caliente”, dice, sin sospechar que éste sería el inicio de lo que con el pasar de los años se convertiría en su modus vivendi.

“Cuando se enteró mami me tomó por un brazo y me llevó a una escuelita de música que estaba entre la Oviedo y Tunti Cáceres. Cuando entré ahí y vi piano, trombón, saxofón, violín, flauta, guitarra descubrí que eso era lo mío. Lo grande es que yo escuchaba individualmente cada instrumento y mi cerebro lo codificaba. Empecé a estudiar todos los métodos, los cuales normalmente se pasan en un año, pero yo los pasé en tres meses”, recuerda.

Sobre su padre, dice no tener mucha referencia. “Gerardo Antonio Paz era su nombre, pero como no me declaró no llevo su apellido. Mi padre fue un hombre muy sumido en él, como yo. En mi caso la gente pensaba que yo era aceitoso, pero no era eso. Me invitaban a ciertas actividades y yo no iba, pero era por timidez”, revela el compositor de El Hijo de Madam Inés, Ay Doctor y otros éxitos.

Bonny asegura que por ese estado muchos artistas han caído en conflictos con el alcohol y las drogas, al no saber sobrellevarlo.

“Todos los artistas cuando van a subir a un escenario manejan un estado de nervios crítico, que muchas veces los lleva o a un problema de alcoholismo o drogadicción, porque es como una forma de pasar ese momento. De tanto tomarse el trago para romper eso, o usar drogas, terminan adictos. Ahí empiezan las personas que están a su alrededor a llevarles ‘algo’ y eso es lo que los lleva a la adicción”, indica.

Confiesa que con él lo intentaron infinidad de veces, pero rechazaba las ofertas, prefiriendo enfrentar sus miedos.

“Intentaron que usará de todo para combatir mi timidez, y el miedo, pero manejé mis miedos, gracias a Dios”.

Lo expulsaron de su propia orquesta

En el año séptimo de piano, con una crisis económica terrible y viviendo en una casita que cuando llovía se anegaba de agua, a Bonny se le ocurrió pedirle un piano a su madre y ésta lo recriminó: “un piano, pero ni hemos comido, tú estás loco”.

Un cantante amigo de su madre, llamado Ramón “La salsa” fue el “salvador” que le compró el instrumento por 500 pesos. “Rámón era un moreno que había que tenerle miedo. Él fue que me compró el piano, o sea, que mi mamá lo ‘chapió’ un poquito”, dice el artista en son de broma.

Poco a poco Bonny se fue a la calle “a buscar el moro” y formó el grupo Los Monjes junto a Carlos Manuel “El Zafiro”. Luego tocó unos meses con “Momón Conga”, quien luego se cambió el nombre por Rey Reyes.

Su recorrido musical continuó en la orquesta del maestro Cheché Abréu, hasta que fundó La Gran Orquesta, de la que luego fue expulsado. “Regresando de una fiesta en Baní me dieron un golpe de Estado, por mi régimen ‘trujillista’, como siempre, porque la línea era no alcohol, no drogas, no vaso en la tarima, no desafine. Todos levantaron la mano, incluidos mi hermano Richie y El Zafiro, y hasta el chofer de la guagua”.

Poco tiempo después Wilfrido Vargas lo reclutó para que dirigiera una agrupación en gestación: Los Hijos del Rey.

“Wilfrido me dijo: ‘Te vine a buscar, porque tú eres el hijo y yo soy el rey’. Reunió todo el talento del momento, Fernando Villalona, Raulín Rosendo, Tito Kenton, Luis Kenton, Rasputín, en la trompeta, pero cometió un error, y era que todos teníamos en nuestras mentes ideas de ser líderes de un grupo, por lo que vivíamos peleando”.

Los problemas de La Gran Orquesta se repitieron en Los Hijos del Rey. “En esos momentos llegó Cholo Brenes como manager y casi dueño de ese grupo y Tito, Luis y yo le dijimos que nos íbamos por unos problemas internos insalvables”.

Es así como nace la agrupación “Bonny con Kenton” (bautizada por Yaqui Núñez del Risco), a la que sumaron a Freddy Kenton. Los éxitos musicales no se hicieron esperar: Los melones, Magia blanca, La misma flor, El perico y otros. Pero, de nuevo, el fantasma de la división se asomó “por los mismos problemas, que no quiero mencionar”, dice el artista.

Así nace la agrupación de la que no podría ser expulsado jamás. Los éxitos de Bonny Cepeda y orquesta completan una de las discografías más exitosas de agrupación merenguera alguna: Ay doctor, Me tiene chivo, La Gran Manzana, Asesina, Que caliente estoy, La hija y la mama, El ñeñeñé, Que canten los niños, Algo le di yo, El hijo de Madam Inés, entre otros.

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Periodista, Locutor, RRPP, Productor radial. Vicepresidente Academia Dominicana de Periodistas de Arte y Espectáculos (Adopae). Ex Presidente Acroarte. Editor El Nacional. Miembro de la Academia Latina de la Grabación (Grammy Latino).