Santo Domingo. Aunque cada vez más madres dominicanas optan por alimentar a sus hijos con leche materna durante los primeros meses de vida, las cifras más recientes muestran que el país todavía tiene un largo camino por recorrer para garantizar que todas puedan hacerlo en condiciones adecuadas.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2025) revelan que solo el 19.2 % de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva, una práctica recomendada por los organismos internacionales por sus beneficios para la salud y el desarrollo infantil.

La encuesta también señala que apenas el 22.4 % de los recién nacidos fue amamantado durante la primera hora de vida, un momento considerado decisivo para fortalecer el vínculo entre madre e hijo y favorecer el éxito de la lactancia.

Detrás de estas cifras hay una realidad que, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), no depende únicamente de la voluntad de las madres. Influyen factores como las condiciones laborales, el acceso a información confiable, el apoyo familiar y la atención que reciben durante el embarazo, el parto y el posparto.

Los datos también reflejan diferencias relacionadas con el nivel educativo de las familias. Entre los niños de 6 a 23 meses cuyas madres tienen estudios de primaria o básica, el 63.7 % recibe una alimentación con la diversidad mínima recomendada, mientras que ese porcentaje aumenta a 70.8 % cuando las madres cuentan con formación universitaria.

Paradójicamente, la investigación muestra que la lactancia materna exclusiva tiende a disminuir entre las madres con mayor nivel educativo y mayores ingresos. Especialistas consideran que este comportamiento podría estar asociado con una mayor exposición a la publicidad y al consumo de fórmulas infantiles y otros sucedáneos de la leche materna.

Para UNICEF, estos resultados ponen de manifiesto que la alimentación de los niños en sus primeros meses de vida está condicionada por múltiples factores sociales, económicos y culturales, por lo que las políticas públicas deben ir más allá de promover la lactancia como una decisión individual.

«Apoyar la lactancia materna significa invertir en salud, nutrición, educación y desarrollo. Las madres necesitan información confiable, licencias de maternidad adecuadas, espacios seguros para amamantar y el respaldo de sus familias, empleadores y comunidades. Crear ese entorno favorable es una responsabilidad compartida», expresó Carlos Carrera.

Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud hicieron un llamado a reforzar el acompañamiento que reciben las madres desde el embarazo hasta el período posterior al parto, fortalecer los servicios de salud, ampliar las redes de apoyo comunitario y garantizar mejores condiciones para las mujeres trabajadoras que desean continuar amamantando.

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A pesar de los desafíos, las estadísticas muestran una evolución positiva en el país. La lactancia materna exclusiva pasó de 4.7 % en 2014 a 16 % en 2019, hasta alcanzar 19.2 % en 2025, una tendencia que evidencia avances, aunque todavía insuficientes para cumplir con las recomendaciones internacionales.

Los organismos de salud coinciden en que aumentar estos indicadores dependerá no solo del compromiso de las madres, sino también de la capacidad del Estado, los centros de salud, las empresas y la sociedad de crear un entorno que haga posible ejercer plenamente el derecho de los niños a una alimentación adecuada desde el nacimiento.

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Periodista, Locutor, Consultor RRPP, Productor radial.