La República Dominicana tiene una de las economías de crecimiento más grandes y resistentes de América Latina. Detrás del crecimiento promedio anual de 6% del país, y de su baja y estable inflación, se encuentra el Banco Central y su gobernador por casi 24 años, el señor Héctor Valdez Albizu.

“El principal logro de esta institución ha sido preservar la estabilidad macroeconómica”, dice el Sr. Valdez, reconociendo también los parches rocosos, particularmente la gran crisis económica de 2003 que le costó al país alrededor del 20% de su PIB.

Como testimonio de su resiliencia, el Banco Central logró no solo recuperarse sino también beneficiarse de ella. Aprobaron 18 reglamentos de la Ley Monetaria y Financiera para fortalecer las normas prudenciales, ya partir de 2004 la regulación y supervisión del sistema financiero dominicano mejoró significativamente y la economía volvió a crecer y estabilizarse.

En 2020, para mitigar los efectos de la crisis del COVID-19, el Banco Central respondió rápidamente tomando medidas de flexibilización monetaria. Redujeron la tasa de política monetaria en 150 puntos básicos a su mínimo histórico de 3,0% anual, bajando la tasa de interés activa de 14% a 9,5%; implementó un programa de provisión de liquidez de aproximadamente 5,0% del PBI que canalizó 92 mil créditos y ofreció reestructuraciones de deuda a través de intermediarios financieros; congeló clasificaciones de riesgo para deudores y provisiones en niveles previos a la pandemia; y aseguró el desembolso de US$650 millones a través del Financiamiento Rápido del Fondo Monetario Internacional, para beneficiar a los sectores más vulnerables y preservar la mayor cantidad de empresas y empleos.

Estas medidas trajeron una recuperación acelerada de la economía, y desde junio de 2021 hay un retorno paulatino de los recursos a través del programa de provisión de liquidez.

Los bancos continúan presentando altos niveles de solvencia (19,1%); hasta julio de 2021, una alta rentabilidad (23,5% ROE y 2,3% ROA) y bajos coeficientes de morosidad (1,6%); los préstamos y depósitos privados siguieron creciendo en torno al 10 % y el 12 % respectivamente, lo que demuestra que este sector ha superado las cifras durante la pandemia.

Por otro lado, República Dominicana es uno de los primeros receptores de IED de la región, alcanzando USD $3 mil millones en 2019. Mientras que en 2020 bajó a USD $2,55 mil millones, la rápida recuperación económica de 2021 y los numerosos incentivos disponibles han generado altas expectativas.

Existen varias leyes que otorgan incentivos fiscales y brindan protección jurídica a los inversionistas en consonancia con las metas de los ODS; y muchos sectores ofrecen interesantes oportunidades de IED como el turismo, las zonas francas, la minería y la industria cinematográfica.

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Actualmente, el crecimiento se ha revisado al alza para alcanzar el 11 % en 2021, y se espera un PIB nominal de alrededor de US$91 500 millones, superando los niveles de producción nominal previos a la pandemia, con una de las mejores proyecciones de crecimiento de la región de 5,0-5,5 %.

Además, a medida que el país mira hacia los mercados de Medio Oriente, se esperan nuevas oportunidades de negocios para la exportación de productos agrícolas y de consumo como frutas tropicales y cigarrillos, que han ido ampliando su presencia en esta región, así como nuevas posibilidades para empresas conjuntas, como las centrales de energía limpia y las infraestructuras portuarias que actualmente se están desarrollando siguiendo este modelo.

Desde que asumió el cargo, el Sr. Héctor Valdez Albizu y su equipo han logrado sacar la economía del país de la deuda y las reservas cero en 2003 a sus actuales USD $13 mil millones. “Una de las mayores victorias de mi administración ha sido mantener la estabilidad macroeconómica del país y tener éxito en la gestión financiera y monetaria. Me siento muy orgulloso de mantener la economía creciendo con un Banco Central autónomo”, asegura el Sr. Valdez.

ABA apunta a tener una industria bancaria completamente digitalizada mediante la optimización de los servicios financieros digitales para préstamos e inversiones ABA apunta a tener una industria bancaria completamente digitalizada mediante la optimización de los servicios financieros digitales para préstamos e inversiones.

El enfoque de ABA en tecnología, eficiencia y mejores prácticas ha contribuido activamente a los excelentes indicadores financieros y la estabilidad macroeconómica del país.

“Nuestro principal objetivo es tener una industria bancaria con solvencia y solidez, indispensable para la estabilidad económica de la República Dominicana”, dice la Sra. Rosanna Ruiz, Presidenta de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana, ABA, que reúne a los diecisiete bancos comerciales y de servicios múltiples del país, y ha convertido a la industria bancaria dominicana en una de las más sólidas de la región. Sus últimos indicadores no mienten. Tasa de morosidad del 1,5%, tasa de solvencia del 20%, ROA y ROE en niveles récord y más del 20% de crecimiento patrimonial en los últimos catorce meses.

Si bien la capacidad estabilizadora de ABA se puso a prueba a lo largo de la crisis del COVID de 2020, permaneciendo operativa en todos sus pagos y servicios financieros, así como reestructurando y refinanciando el 50% de su cartera de préstamos para ayudar a los sectores vulnerables, la mayoría de los programas de ABA tienen un largo plazo.

Por un lado, ABA pretende tener una industria bancaria completamente digitalizada mediante la optimización de los servicios financieros digitales para préstamos e inversiones, y trabajando en la virtualización de sus cuentas pasivas. Están innovando sus procedimientos y haciéndolos más rentables con un sitio web de autoridad monetaria que permitirá a los bancos enviar informes directamente a una plataforma digital compartida con el Banco Central y la Superintendencia de Bancos.

ABA también se está enfocando en la legislación para encontrar nuevas formas de promover la inclusión financiera y apoyar a las pymes. Su ley de asociación de garantía mutua de préstamos permitirá a las pymes acceder al crédito formal en mejores condiciones financieras.

De igual manera, ABA ha llegado a acuerdos con el Ministerio de Educación para fomentar una cultura de ahorro a nivel nacional con recursos como el aula en línea de ABA, para brindar lecciones de primer nivel y webinars gratuitos impartidos por facilitadores internacionales. Además, están trabajando con universidades locales en un grupo de suscripción de educación financiera para que los estudiantes puedan certificarse, obtener su primer trabajo en la industria bancaria y reducir la rotación de personal.

ABA también está impulsando acuerdos interinstitucionales con el sector público en torno a la prevención del lavado de dinero y está estableciendo una asociación de intermediarios financieros para alcanzar una posición monolítica en materia regulatoria, fiscal y de política pública. Además, como parte de la Red de Banca Sostenible desde 2018 y con el apoyo de la Corporación Financiera Internacional (IFC), ABA está trabajando para la adopción del Protocolo Verde del Banco Mundial como una guía de prácticas ambientalmente sostenibles para los bancos dominicanos.

En 2022, ABA está realizando varios eventos que ayudarán a atraer inversores y promover el trabajo en red, como el Congreso Latinoamericano de Comercio Exterior (CLACE) de Felaban. ABA confía en que todos sus esfuerzos innovadores seguirán dando resultados positivos. Como afirma con orgullo la Sra. Ruiz, “tenemos estabilidad macroeconómica en un momento en que el mundo entero es inestable. Eso dice mucho sobre nuestro potencial de inversión y la solidez de nuestro sistema financiero”.

Fuente: www.khaleejtimes.com/

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