Santo Domingo. El Economista José Luis De Ramón anunció este miércoles su renuncia al consejo directivo de la Academia de Ciencias, alegando inconformidad con el funcionamiento interno de la entidad y con lo que calificó como una interferencia ideológica en los debates científicos.
El anuncio fue realizado a través de su cuenta en la red social X, donde expresó: “No soy útil en una organización que no cumple sus propias reglas. Tampoco me siento cómodo cuando las ideologías nublan la ciencia”.
De Ramón aclaró que, pese a su salida del órgano directivo, continuará vinculado a la institución como coordinador de la Comisión de Economía, espacio desde el cual aseguró se mantienen investigaciones activas. Asimismo, agradeció la oportunidad de haber formado parte del consejo, destacando el valor de haber coincidido con profesionales a quienes “admira y respeta”.
En el mismo pronunciamiento, el economista abordó el debate sobre la minería en la provincia de San Juan, tema que ha generado posiciones encontradas en el país. Describió a la demarcación como una de las más rezagadas en términos económicos, con una agricultura “frágil” cuya producción —según afirmó— cayó a mínimos históricos en 2024.
Señaló, además, limitaciones estructurales como la escasa presencia empresarial —más allá de microempresas—, la deforestación y la falta de infraestructura, factores que inciden en la escasez de agua en la zona.
En ese contexto, planteó que la minería responsable podría representar una oportunidad de desarrollo para San Juan y otras provincias fronterizas, aunque reconoció que existe un rechazo social con raíces “no irracionales”, atribuido a desinformación, manejo político del tema y la percepción de que los beneficios económicos no impactan de manera efectiva a las comunidades.
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“El miedo a la minería tiene causas profundas”, indicó, al tiempo que criticó lo que considera narrativas distorsionadas y el uso del tema como herramienta de presión política.
De Ramón mencionó proyectos en evaluación, incluyendo iniciativas vinculadas a la explotación de oro y la exploración de tierras raras, que —a su juicio— podrían contribuir a un “salto cualitativo” en la región si se gestionan adecuadamente.
Finalmente, subrayó el carácter “contracíclico” del sector minero, recordando que durante la pandemia de COVID-19 los ingresos fiscales del país dependieron en gran medida del oro. No obstante, enfatizó que su respaldo no es a cualquier tipo de explotación, sino exclusivamente a una “minería responsable”.
“Si no discutimos seriamente el rol de la minería en la Meta 2036 y eliminamos mitos, desatinos y derroches, ¿cómo vamos a alcanzar metas de crecimiento y desarrollo?”, concluyó.
