El ceremonial de gala de los VIII Premios La Silla, que reconoció el pasado domingo 28 de agosto, lo mejor del cine dominicano a partir de la votación de los miembros de la Asociación Dominicana de Profesionales del Cine (ADOCINE), fue un éxito.

Sus ganadores han sido divulgados y comentados, este usted de acuerdo con la votación de los miembros de la institución. A Sotto voce, cada quien, tímida y temerariamente, en los superabundantes grupos de wsspp de cine, cada quien ha opinado en relación a cuál debió ser la mejor película o el mejor director, pero hay que aceptar como equilibrado, justo e inapelable, lo que expresaron los votos de quienes debían votar: los miembros de ADOCINE.

La pregunta que se hace, tras el ceremonial, la transmisión en vivo, es ¿Quién ganó realmente en Premios La Silla?.

Además del listado de triunfadores, hubo dos ganadores inesperados: la literatura dominicana y la juventud de los directores de películas, y no solo en esta edición. En todas las ediciones, desde 2013, la mejor película ha correspondido a directores que no llegan a los 40 años y que en promedio rondan los treinta, un dato que suele pasar inadvertido.

Y es más  claro que en el  VIII Premio La Silla ganó la literatura dominicana, y en especial su creatividad narrativa. Triunfó el concepto. Se enriqueció en pensamiento cinematográfico que procura la trascendencia de la industria, sin dejar de ser industria.

El comunicado oficial emitido por la Asociación Dominicana de Profesionales del Cine indica que las mejores películas de 2020 y 2021 fueron, respectivamente Mis 500 Locos y Candela, pero en realidad, la gran ganadora, la que ha generado la elevación de la calidad conceptual del cine dominicano.

Las tres películas que más estatuillas ganaron (Mis 500 locos, Candela y Papi) se basan en sus guiones, en tres novelas dominicanas de: Antonio Zaglul (testimonial) Rey Andújar y Rita Indiana Hernández, sin menospreciar la cantidad de reconocimientos que cosechó Hotel Coppelia, con guión escrito por Cabral.

La literatura nacional es rica en personajes, colores, argumentos, historia, situaciones, giros dramáticos que han sido plasmados por creadores literarios que observan, a veces asombrados, por producciones que se llevan a pantalla.

Cuando se parte de un buen concepto, de la creatividad puesta en servicio de la inteligencia y la capacidad del buen comunicar, el fruto es la calidad. Es una experiencia que todos deberíamos ver.

Otro  triunfo es haber restablecido la tradición de su prestigio y la continuidad del proceso de La Silla como premio de excelencia de la industria.

El premio tiene su trascendencia no solo por la elegancia de los vestuarios clásicos e innovadores. casuales o ceremonialmente aceptables, supera la emoción del momento azul más destacado, cuando se cerró la garganta de Avril Alcántara y lloró al recibir el Premio como Mejor Actriz Principal por Papi (Noelia Quintero). No era para menos. Competía con lo mejor del talento femenino interpretativo y lograba el milagro a pesar de su edad.

La entrega fue más que la pasión sonreída y confiada de una Leticia Tonos que nos ha dado títulos fundamentales, y más que la expresividad inevitable de Pablo Lozano, luego de tantos años de andar con el proyecto Candela (Rey Andújar).

El evento fue más que la satisfacción de Rafael Elías Muñoz, productor genera de Lántica Estudios quien fue el personaje que más subió al escenario para recoger trofeos, tanto por la ausencia de los titulares, como por la cantidad de cine de calidad de este proyecto productor de películas en 2020 y 2021.

José María Cabral merece un estudio aparte por las características singulares de su filmografía. Algunas otras ausencias de gente nominada, nos sorprendieron, por lo que se generó, de cara a la transmisión de Digital 15, la incómoda imagen de demasiadas sillas vacías en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional, factor responsabilidad vaya usted a saber de quién.

Grandes instantes

Dos momentos en especial, quedan en la memoria por el respeto a la obra desarrollada en favor del cine.

El primero fue el reconocimiento a Ivette Marichal, segunda directora de la Dirección General de Cine, lo que constituyó el mejor acto de justicia a una personalidad que desarrolló una labor esencial, como continuadora del trabajo de Don Ellis Pérez, iniciador de todo, cuando cinematográficamente el país estaba en 0. De haber tenido vela en el ceremonial, habría sugerido a Don Ellis Pérez, primer director de DGCINE a quien le tocó la labor de ser el «muchacho nuevo del barrio».

El reconocimiento a Marichal revela la capacidad de agradecimiento de ADOCINE a una persona que ya no está en poder, que ya no decide medidas, estrategias o políticas, pero que – cuando estuvo- cumplió un papel de seguimiento a las facilidades de la Ley Nacional de Cine, la 108-10.

El segundo fue el homenaje póstumo a Claudio Chea, con la entrega del trofeo a su hijo Pablo Chea, quien como su padre es hombre de pocas palabras, pero era obvio su sentimiento de agradecimiento, por poner en escenario la memoria del que se considera el mejor director de fotografía del cine dominicano, en su momento.

Lo digno de ser revisado

Se debió tener una curación de los parlamentos humorísticos, presentados por el excelente coloquiador Carlos Sánchez, precursor fundamental del “stand up” cuando nadie estaba en eso.

De una parte, es delicadísimo, por medio de chistes, hacer comparaciones entre directores de cine, comparándolos, lo que puede herir susceptibilidades y detalles entre trayectorias distintas. Las comparaciones no son positivas, sobre todo desde una vitrina de tan alta exposición.

No cayó bien la referencia de que Frank Perozo se parece a Roberto Angel porque “hacen una película cada mes”. No es así. Perozo no es superior, ni inferior a Roberto Ángel. Son distintos.

Perozo es un actor de más de 40 producciones en su filmografía y que ha incursionado como director para hacer una película al año, enriqueciendo el género comedia. Roberto ángel tiene en su haber, haber generado un circuito de producción de cine (aparte la valoración de la crítica) que produjo la experiencia para el trabajo de muchos de aquellos que hoy critican sus comedias. Y además, desde el inicio de su productora, paga muy bien.

Habría que ver si la referencia a la corrupción y la política, era procedente, sobre todo porque involucra a gobiernos que han sido fundamentales para que se lograra y se desarrollará el alcance de la Ley Nacional de Cine.

Sobre comedias y documentales

La comedia, otrora la indudable reina en cantidad de títulos para la cinematografía – y principal fuente de trabajo y aprendizaje – apenas tuvo tres nominaciones en categorías técnicas, pero debido a que quienes producen más comedias, no las inscriben para participar. Pero…¿por qué no las inscriben?

Da la impresión de que no es simplemente displicencia de los productores de comedia y que deben crearse mecanismos amigables para que ese acercamiento, comedias-La Silla, se fortalezca y definir quien da el primer paso amable para que ello sea posible.

Las comedias, sobre todo las que se han estado haciendo por parte de productoras que las realizan con enormes valores de producción, es la gran generadora de recursos del cine, situación a la cual han contribuido los directores que han hecho comedias comerciales.

Desde la perspectiva de los organizadores del premio, no se puede tomar en cuenta una película que no se inscribe, lo que implica que su productor no da el permiso de uso, por los temas de derecho de autor.

Lo mismo aplica para los documentales que fueron exhibidos comercialmente y que no fueron tampoco sometidas a consideración.

La vida de los reyes (Frank Perozo) y No es lo que parece (David Maler) – ambas de Caribbean Films. La primera era propiamente un biopic (película biográfica) con tonos de comedia. Entonces quedaba como única competidora como comedia el trabajo de Maler, pero ¿con quién iba a competir?

Hay que procurar, en la evaluación de este premio, una alternativa que favorezca una presencia en nominaciones y premios, a este género, que es fundacional del cine

ADOCINE tenía la deuda de montar el Premio se cara a lo estrenado en 2020 y 2021 en realidad, y a pesar de que reiniciaron los rodajes en plena pandemia, a pesar de todas las condiciones adversas: Sin una plataforma de patrocinios asegurada y   con la dispersión que provocó la pandemia, la directiva de ADOCINE decidió montarlos. Ese fue un acto de valor profesional y de fe en lo que se hace.

La directiva integrada de ADOCINE, dio el paso al frente y todo se fue resolviendo sobre la marcha. El equipo directivo que decidió esta premiación ahora es integrado por Iván Reynoso, presidente, Alan Nadal Piantini, vicepresidente, Danilo Reynoso, tesorero, Carol Herrera, secretaria, Johanné Gomes Terrero, José Billini, Desireé Díaz Silva, Ronni Castillo y Amaury Pérez.

Lo que el equipo de Iván Reynoso logró, esta por encima de cualquier crítica o cuestionamiento y merece el mejor de los reconocimientos: restablecer esa dimensión compensatoria del logro que es el premio al cine.,

Luego de anunciarse por segunda vez que la edición del premio si se montaría en agosto, llegó el apoyo de Ministerio de Turismo y DGCINE y Cinemateca Dominicana y por parte de la industria misma, se hicieron presentes Aprodomcine, Estudios Quitasueño, Lántica Studios, BKT Financial Advisory, Motorhome dominicana, Viva (telefonía móvil), La Nave Post, Transekur, Larimar Films, Rufiosa, La Casita, Ron Siboney y Caribbean Films y por parte del estado.

La historia de La Silla

El origen del Premio La Silla se ubica el 17 de noviembre 2013 a partir de una idea generada  en 2012 por la presidencia de ADOCINE, cuando la presidía Alfonso Rodríguez, el mismo “bocón” que no cae bien a todo el mundo, pero que debe ser respetado porque trabaja como nadie y en materia de cine dominicano, tiene una hoja que presentar, desde Tráfico de niños, que hizo para televisión, hasta sus trabajos más recientes. Alfonso es un trabajador incansable, cáigale como le caiga a usted.

Alfonso Rodríguez decidió plantearse una alianza con el Festival de Cine Global Dominicano, ahora titulado Festival de Cine Global Santo Domingo, para montarlo al final del evento, aprovechando el mejor de los escenarios: el Teatro Nacional, para reconocer las películas estrenadas comercialmente entre el 1º de noviembre de 2012 y el 31 de octubre de 2013

En 2014 y 2015, la presidencia de Humberto Castellanos – El Ché- ratificó esa alianza y se volvió a montar junto con el Festival que preside Omar de la Cruz. (Por cierto…?que ha sido de El Che?)

En 2019, con la directiva que preside Hans García, se logró que La Silla fuera parte de la Quincena del Cine que incluyó el II Congreso Nacional del Cine y el Festival Global.

Las producciones que han ganado la categoría Mejor película, -por el año de entrega- son:

2013 ¿Quién Manda? Comedia romántica (Ronny Castillo);

  1. Código Paz. Thriller, (Pedro Urrutia);
  2. La Gunguna. Drama social, (Ernesto Alemany)
  3. No hay información disponible
  4. La familia Reyna, Drama rural. (Francisco -Tito- Rodríguez);
  5. Veneno, primera caída. El relámpago de Jack. Drama (Tabaré Blanchard)
  6. Lo que siento por ti. Drama. (Raúl Camilo) (

2020 Miriam Miente. Drama. (Natalia Cabral y Oriol Estrada)

2020 Mis 500 locos. Drama de época. (Leticia Tonos)

2021Candela, Drama. (Andrés Farías).