Santo Domingo. Marcos Caminero es uno de esos músicos que llevan el arte en la sangre. Respira, siente, suda y vive por y para la música.

Hijo de la tierra que acogió a los cocolos, esos negros que arribaron a la Sultana del Este desde otras islas tropicales arropados en espejos, flautas y tambores. Es precisamente de ahí de donde le brota ese sonido único de su propuesta musical.

Marcos es un guloya empedernido. En las redes también es notoria su afición por la gastronomía cocola, la cual muestra antes de dar cuenta de uno de esos platos que dan la impresión de ser extraídos del menú del “Rincón Cocolo” del barrio Miramar. Pero no es así, salen de la cocina de su hogar en Villa Providencia, donde nació, se crió, casó y aún reside.

Su música es pura influencia de Linda, quien lideraba el indio Salvaje y El Primo, quien hacía lo propio con El Momís. Expresión y baile influyeron en el desarrollo de la música de Caminero, quien inició sus amoríos musicales en la recordada agrupación “Reflexiones”.

La expresión ¡Oh Yayi! que como grito de batalla inicia cada una de sus canciones la escuchó siendo un mozalbete, cuando Linda y Yayi, un cocolo de seis pies y pico de estatura escenificaban un pasaje bíblico protagonizado por David y Goliat, y cuando El Primo le daba un latigazo en las botas, exclamaba ¡Oh Yayi!

“Un día, mientras grababa mi tercera producción discográfica, le pedí al maestro Armando Olivero una introducción a un tema al cual le ponía la voz, para que se destacaran los tambores, y cuando arrancó sentí algo que me recorrió el cuerpo y grité ¡Oh Yayi!”

Marcos recuerda que al terminar de poner la voz le dijo a July Ruiz, sonidista de Estudios Emca, que eliminara la expresión y tanto él como Olivero se negaron diciéndole que todos se sorprendieron por la naturalidad con que lo hizo y sintieron algo muy especial al escucharla.

Director de orquesta de una de las más afinadas de aquellos años 80, donde el merengue dejó sentir su fortaleza y plantó la bandera que más cuatro décadas después sigue ondeando a pesar de las aves de mal agüero que de vez en cuando pretenden echar tierra sobre un ritmo imperecedero, como el alma nacional.

Su nueva apuesta

Marcos, uno de los pocos artistas que, aun en la cúspide del éxito con un Machete y Gillette (La Mayimba) corta venas, que provocaba el movimiento de cadera en quien lo escuchaba, aplastando otros merengues difundidos en la radio nacional, prefirió seguir residiendo en su Macorís del Mar.

Y desde allí, de vez en cuando y de cuando en vez, dispara una canción con la que flirtea con el gusto de la gente que todavía prefiere el sonido de un buen merengue.

Y eso ha pasado con el nuevo tema La malvada, de su autoría, y arreglos del maestro Armando Olivero, al cual le hizo vídeo dirigido por el productor Monchi Herrera, en locaciones de La Romana.

“Estoy muy agradecido por el apoyo que el pueblo le ha dado a La Malvada, de los directores de emisoras, locutores, así como de los productores de televisión que han abierto las puertas de sus espacios para mí y mis músicos”.

Author

Periodista, Locutor, RRPP, Productor radial. Vicepresidente Academia Dominicana de Periodistas de Arte y Espectáculos (Adopae). Ex Presidente Acroarte. Editor El Nacional. Miembro de la Academia Latina de la Grabación (Grammy Latino).